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ESTRATEGIAS PARA PONER EN MARCHA LAS ACTIVIDADES DE ATENCIÓN FAMILAR

PROPUESTAS EN EL NUEVO PROGRAMA DE LA ESPECIALIDAD

 

Debemos de congratularnos porque los contenidos relacionados con la Atención Familiar y en general con el abordaje de los problemas psicosociales, ocupen un espacio muy importante en el nuevo Programa de la Especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria (1) . Tras la lectura detenida del Programa llama la atención que una parte importante de los contenidos curriculares no se encuentran en el Área Competencial de Atencion a la familia , si no que aparecen en distintos apartados del programa, como el de “Abordaje de Necesidades y Problemas de Salud” y el de “Abordaje de Grupos Poblacionales y Grupos con Factor es de Riesgo”.

En el primero de los apartados, se incluye el abordaje familiar y psicosocial de los pacientes con enfermedades crónicas o en fase avanzadas, relacionadas con afecciones cardiovasculares, respiratorias, digestiva, osteoarticulares y neurológicas, entre otras. En el segundo, que tiene que ver con los grupos poblacionales y grupos de riesgo, los problemas relacionados con la atención familiar se han agrupado en cinco apartados: 1) abordaje familiar y psicosocial en el niño y adolescente, 2) la atención a la salud reproductiva de la mujer, 3) el estudio integral de los ancianos y pacientes inmovilizados, 4) pacientes terminales y el duelo y 5) las situaciones de riesgo familiar y social.

Mientras que en el Área específica de Atención Familiar, se incluyen los aspectos teóricos y los modelos explicativos de la atención familiar, las herramientas para la exploración familiar, las crisis de desarrollo y otros aspectos relacionados con el ciclo vitral familiar y el manejo de los problemas psicosociales.

Como señalaron De la Revilla y Bailón (2), es necesario reelaborar un programa que permita agrupar las actividades docentes en módulos, para que los contenidos se estructuren de una forma ordenada y lógica que facilite la enseñanza teórica y práctica de esta disciplina.

Pasados cerca de cinco años de la publicación del nuevo Programa de la Especialidad, hemos constatado la escasa o nula implantación de los elementos comprendidos en el Área de Atención Famjliar en la enseñanza de las Unidades Docentes y, sobre todo, de los contenidos curriculares relacionados con los problemas psicosociales. Más aún, si tenemos en cuenta, como señaló De los Ríos (3), que cerca del 50 % de la demanda en Atención Primaria tiene éste origen.

Precisamente para plantear estrategias que permitan un cambio en la formación en el Área de Atención Familiar, conviene tener en cuenta algunas realidades como las que expresamos a continuación:

1) La formación del Médico de Familia se realiza, fundamentalmente, en la consulta del Centro de Salud de la mano de su tutor. Cuando el tutor no realiza un abordaje de los aspectos psicosociales o familiares , hace difícil este aprendizaje. Los médicos residentes sólo aprenden lo que ven hacer a sus tutores, como “lo que no se hace, no existe”, se puede deducir que la Atención a la Familia no existe.

2) La mayoría de los Médicos de Familia y entre ellos los tutores, realizan pocas o no realizan actividades de atención familiar (AF) en sus consultas. Esta falta de abordaje familiar puede deberse:

  • A que el Médico de Familia no recibió, en su formación de postgrado, conceptos y técnicas de abordaje familiar y no ha realizado con posterioridad formación continuada en esta área de conocimientos.

  • Los tutores, verdaderos protagonistas de la docencia, no consideran que la AF forme parte de su trabajo habitual “no existe en su cartera de servicios”

  • Los tutores se quejan, como los residentes médicos de familia, de la falta de tiempo en la consulta y de que solo tienen tiempo para dar respuesta a las demandas biomédicas.

  • Los tutores perciben que la práctica de la AF no les aporta ningún beneficio, consideran que supone realizar un esfuerzo desmesurado sin percibir que mejora la solución de los problemas.

3) Los responsables políticos, desde las áreas de gestion son cada vez más intervencionistas y manejan, de acuerdo a sus prioridades la agenda del médico. Así al controlar los tiempos de consulta del médico, solo queda espacio para responder a las demandas biomédicas, sin contar con tiempo para los psicosocial y en consecuencia para la Atención a la Familia.

4) Durante el pregrado, la formación es biomédica , siguiendo el modelo reduccionista y no existe ningún espacio docente integrador de lo biomédico y lo psicosocial y nada, por supuesto, que relacione los problemas de salud con la familia. Con este nulo bagaje científico sobre la medicina familiar, es lógico que los médicos residentes se muestren perplejos al principio y luego indiferentes, cuando durante el proceso de formación de la especialidad “alguien” habla sobre atención familiar.

A partir de esta realidad pensamos que para que se produzca un cambio en la formación sobre la atención familiar y el abordaje psicosocial será necesario:

  • Que todos los implicados en la formación de los especialistas en medicina familiar y comunitaria hagan una apuesta firme por impulsar el aprendizaje de la atención a la familia y muestren una clara voluntad para estimular y facilitar este cambio hacia un nuevo enfoque psicosocial.
  • Mejorar la formación de los tutores de medicina de familia, cambiando la visión exclusivamente biomédica por otra que incorpore lo psicosocial, utilizado conceptos, técnicas e instrumentos de la atención familiar, haciendo hincapié en que este cambio será lo que les permitirá transformase en un autentico especialista.

  • Que la formación de los médicos residentes se centre en el trabajo en las consultas, dirig ido por los tutores. Remarcando que es inútil contar con un soporte teórico sobre conceptos y manejo de técnicas para el estudio de la familia, sino se acompaña de la realización de actividades de abordaje familiar en la consulta.

  • Las sociedades científicas, deberán facilitar e incentivar los cambios que favorezcan el cumplimiento de los objetivos anteriores, potenciando lo psicosocial y en consecuencia lo referente a la atención familiar, de forma que impregne la práctica del medico de familia, superando el enfoque biomédico tradicional.

  • En consecuencia sería conveniente que las sociedades científicas colaboraran activamente en la formación continuada de la atención familiar, facilitando esta formación a sus socios y de forma especial a los tutores de los centros de salud docentes. También deberían estimular la investigación sobre la atención familiar.
 

BIBLIOGRAFIA

1. Programa de la Especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria. Comisión Nacional de la Especialidad. Ministerio de Sanidad. Barcelona. Semfyc ediciones, 2005.

2. Revilla L. de la, Bailón Muñoz , E. Análisis del Área de Átención Familiar en el nuevo programa de la especialidad de medicina familiar y comunitaria. Granada. FUNDESFAM, 2006.

3. De los Ríos Álvarez AM. Los procesos psicosociales. Características clínicas, factores individuales y familiares que se relacionan con su génesis. Tésis doctoral. Facultad de Medcina. Universidad de Granada, 1997.

 

EMILIA BAILÓN MUÑOZ . Médica de Familia. Centro de Salud del Albaicín (Granada)
BLANCA MARCOS ORTEGA . Médica de Familia. Centro de Salud del Albaicín (Granada)